“Vinos verdaderos” en Fenavin

“La producción de vinos biodinámicos propone devolver la peculiaridad del terruño a la copa”; ese es el eje central de la jornada técnica Los vinos biodinámicos, ¿una realidad o una ficción?, las características de la agricultura biodinámica y los beneficios de estos vinos, en la que  Paloma Escribano, fundadora de Bodegas Valsardo de Peñafiel, y Ricardo Pérez Palacios, fundador, junto a su tío, Álvaro Palacios, de la bodega berciana Descendientes de J. Palacios, explicarán, en FENAVIN 2011, las claves para producir “vino verdadero” respetando los ritmos de la tierra.
Partiendo de dos puntos de vista diferentes, desde la madurez y experiencia de Paloma Escribano, la primera mujer viticultora de la Ribera del Duero, y desde la juventud y el afán emprendedor de Ricardo Pérez Palacios, ambos analizarán las ventajas de utilizar estas prácticas ancestrales de cultivo que permiten la obtención de unos vinos de gran pureza, con cualidades excepcionales y que por sí mismos son reflejo del terroir del que proceden.

Los principios de la agricultura biodinámica tienen su origen en las conferencias del filósofo austriaco Rudolph Steiner, en la segunda década del siglo XX. El concepto central de estas conferencias es la granja, como organismo que se autoabastece. También, incluye acciones temporales como plantar en relación a los patrones de movimiento de la luna y los planetas, y aplicar ‘preparados’ al suelo (materiales naturales procesados de manera específica).
En la actualidad, uno de los máximos exponentes del movimiento biodinámico internacional es Nicolas Joly, viticultor francés en la región del Loira. Para él los vinos del mundo se dividen en dos tipos: el vino verdadero, que refleja la “peculiaridad del terruño en la copa”, y el vino industrial, en cuya producción se utilizan productos químicos.

Seguidora de esta filosofía, Paloma Escribano Sáez inició su trayectoria vitivinícola en 1985, ayudada por la experiencia de su familia y de los labradores de Castilla y León y del Penedés. Esta gente del campo eran libros abiertos que le trasmitieron toda su sabiduría y experiencia, y que se guiaban de la luna para los trabajos del viñedo. La biodinámica para ella no es ningún descubrimiento, es simplemente volver a la tradición del cultivo del viñedo y de la fermentación de los vinos, como se hacía antes del desarrollo industrial y del uso de los herbicidas, pesticidas, nitritos… Pero sin dejar de lado las nuevas tecnologías y los avances en investigación y desarrollo que se han llevado a cabo en Valsardo desde sus comienzos, incorporando a la tradición artesanal la innovación tecnológica. Gracias a estos procedimientos han podido demostrar que es posible hacer vinos genuinos, excelentes y saludables, sin pasar por frío, sin clarificar y sin filtrar, embotellados en rama, de ahí su fuerza. En Valsardo dejan al vino ser vino.

Ricardo Pérez Palacios, descendiente de una estirpe bodeguera, despierta su interés por la agricultura biodinámica en sus estudios de enología en Burdeos, que más tarde pondrá en práctica al fundar con su tío, Álvaro Palacios, la bodega Descendientes de J. Palacios en El Bierzo, en 1999. Una tierra a la que considera excepcional y en la que le ha sido muy fácil adaptar los preceptos de la biodinámica por el carácter tradicional y la estructura agrícola familiar y de policultivo.

Pérez Palacios considera que el suelo es un organismo vivo y apuesta por el uso exclusivo de abonos y tratamientos de origen mineral, vegetal y animal, nunca de síntesis química. Entiende a este tipo de viticultura desde una perspectiva muy humana en la que el hombre es integrador de un sistema agrícola holístico -la tierra, los animales, las plantas, el cosmos, los ciclos naturales, etc-. A través del tratamiento natural de la tierra, del cultivo respetuoso de la viña usando caballerías, y de una cuidada elaboración tradicional sin ningún tipo de aditivo, tan solo un cantidad mínima de sulfuroso, se consiguen vinos más puros que reflejan su procedencia, su terroir, en definitiva el concepto clásico de denominación de origen. Sus vinos son el mejor ejemplo de su filosofía enológica, una vuelta al campo y a la sabiduría popular.