Fin de Semana por la Rioja Alavesa: Parte I

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colladook¿Es posible conocer la Rioja Alavesa en un fin de semana? Sólo parcialmente, como cualquier comarca, región o denominación de Origen. Pero SÍ vivirla y disfrutarla intensamente.
Cada vez más, me planteo este tipo de escapadas, de pequeñas desconexiones con la rutina habitual, con un sentido totalmente lúdico y gozoso: quiero desconectar durante dos días,  regalarle a mi ser las cosas que más placer le aportan, el vino y la gastronomía.

La Rioja Alavesa es una comarca maravillosa dominada, o capitalizada, por una población bellísima y muy bien conservada llamada Laguardia. Su zona medieval, sus calles estrechas y algo sombrías, su alter ego subterráneo, y su dependencia total del vino, la impregnan de un magnetismo maravilloso que hace que pasear por ella sea una delicia.
Por ello decido alojarme en tal acogedora villa. Hay grandes sitios para descansar en Laguardia, pero esta vez me he decantado por el Hotel Castillo el Collado, un lugar acogedor, silencioso y cautivador, de solo ocho Panorámica de la Sierra Cantabria desde las ventanas del Hotel El Colladohabitaciones y dotado de una cocina magnífica. Situado en la parte amurallada de Laguardia, mirando de cara a la Sierra de Cantabria, la panorámica desde cualquiera de sus ventanas es impresionante, y durante las 24 horas de una jornada, podemos contemplar como van cambiando los colores y sus matices.

En Rioja Alavesa podemos encontrar tres tipos bien diferenciados de bodegas: bodegas tradicionales, que siguen respetando el pisado de la uva, los lagos y depósitos de cemento y los calados o cuevas para hacer la crianza; las bodegas familiares, de producción muy cuidada, pequeñas extensiones de viñedo y elaboraciones de pocas cantidades de botellas, y las bodegas pertenecientes a grandes grupos, con edificaciones bastantes más ambicionas, producto muy cuidado y grandes tiradas de elaboración.

CASA PRIMICIA
Interior de Casa PrimiciaEl sábado voy a dedicarlo a conocer una bodega de cada uno de los dos primeros grupos. Mi primer contacto será con Bodegas Primicia. Ellos son los responsables de la rehabilitación del edificio más antiguo de Laguardia, la Casa Primicia, lugar donde antiguamente la Iglesia cobraba los impuestos, los diezmos y primicias, al pueblo. El resultado, después de años, de dicha rehabilitación, es espectacular. Respetando lagos de cemento y los depósitos, han rescatado la historia del mundo del vino, que estaba escrita y enterrada en el suelo de esta casa. Casa Primicia cuenta, además, con algunos de los calados más significativos de Laguardia. Un proyecto impresionante, que complementa al que esta misma bodega tiene en los alrededores de la Laguna de Carravalseca, laguna salada alrededor de la cual la familia Madrid ha recuperado un espacio paisajístico impresionante, donde poder disfrutar del entorno natural, tomarse uno de sus grandes vinos o prepararse unas chuletillas al sarmiento.

BODEGAS ZALDIVAR
De Laguardia a Labastida, para conocer a Koldo y Josetxo, responsables de Bodegas Zaldivar. Estamos hablando de tradición, de respeto al trabajo de nuestros ancestros, recuperación de sus formas. Hablamos de maceración carbónica (¡qué explicación tan magnífica nos dio Koldo sobre la elaboración de maceración carbónica!), de pisado de la uva, de cuidarla para que sufra lo menos posible, de lagos y depósitos de cemento, de caída por gravedad, sin remontados. En Bodegas Zaldivar se vive de otra manera, la cultura del vino, las tradiciones. Y por ello no encontrarás sus vinos comercializados en el exterior de su bodega. Fachada del Palacio Samaniego. Visión nocturnaPuedes disfrutarlos en su salón, alrededor de su chimenea, o comprar algunas botellas en la misma bodega, pero no los hallarás en ningún lugar compartiendo estantería con otros vinos del mundo. Su pequeña producción es protagonista en su casa, junto a las patatas a la riojana, o a las chuletillas al sarmiento, que preparan de manera magistral en la propia bodega, para disfrutarlas, junto a ellos, alrededor de una chimenea que da calor y serenidad. Comida tradicional que da paso a una charla de sobremesa que, acompañado por sus seductores vinos, te puede tener toda la tarde sentado en la mesa.

PALACIO DE SAMANIEGO
Labastida, Samaniego y Laguardia, un triángulo maravilloso que hay que recorrer, patear sus calles y dejarse impregnar por su historia. No digo que no haya más poblaciones en Rioja Alavesa; las hay y muy bellas, pero estas tres tienen reconocida y ganada fama, y su visita es casi imprescindible. Como es ineludible, para mí, disfrutar de dos templos de la buena gastronomía, del cocinar con gusto, con pasión, con amor por los buenos productos: Restaurante Amelibia y Palacio de Samaniego.
La noche del sábado me decanté por sentarme a la mesa de Ion Ugalde, el maestro de los fogones del Palacio de Samaniego. Junto a su mujer, Ana Amillano, regentan, desde hace 11 años, este espectacular edificio que un día el Ayuntamiento de Samaniego decidió recuperar y darle un uso turístico. Hoy es un hotel familiar, entrañable, muy personal y muy cálido, donde miman los buenos y largos desayunos (¡qué delicia poder desayunar con tranquilidad y poder disfrutar de la comida más importante del día!), y donde la cocina de temporada es una delicia.
venereokEn nuestra cena pudimos disfrutar de preparaciones sabrosas, notas de color y sabores maravillosos, todo ello maridado, de manera complementaria, con vinos de Samaniego creando una perfecta armonía en la mesa. Mousse de perdiz escabechada, como aperitivo, salteado de arroz negro veneré, con hongos y verduras, con huevo escalfado y jugo de carne (un plato espectacular, sin duda alguna el gran triunfador de la noche), de pescado, un básico de ajo arriero, un ajo arriero actualizado y puesto al día y de carne, medio pichón asado en su jugo, con sus menudillos. De postre, uno de las estrellas de la casa, torrijas. Este fue el menú que disfrutamos el sábado por la noche; porque hay que decir que Ion Ugalde no trabaja con carta, sino con dos menús-degustación que va variando según la temporada.

Un día para disfrutar y darle júbilo a un cuerpo muy castigado por la fatiga de la rutina diaria.
Las experiencias vividas el domingo, en la próxima entrega.

Un abrazote