Descubriendo los interiores de la DO Rueda

AuraSábado, finales de abril, primera hora de la mañana: la Oficina de Enoturismo de Valladolid invita a Viajeros del Vino a conocer las acitivdades del “Bus del Vino”, y nos desplazamos hasta Valladolid, hasta el Paseo de Recoletos, para conocer algunas de las bodegas de la DO Rueda. Este bus es solo una de las variadas actividades que dicha oficina realiza para promocionar y potenciar el turismo de interior en Valladolid, muy centrado en el turismo enológico (no olvidemos que en la provincia de Valladolid tenemos 4 DO’s diferentes) pero también con ramificaciones en otros tipos de turismo, sobre todo el cultural.

El programa consiste en conocer dos o tres bodegas por la mañana, comer en una de las poblaciones donde están las bodegas y ya por la tarde, ampliar nuestros conocimientos con una visita cultural programada por la zona.

Rueda, cuyos vinos blancos todos conocemos y disfrutamos, es un lugar con un encanto especial, y probablemente muy desconocido para el gran público; debido a su situación geográfica, expuesta a los calores veraniegos y también a los rigores invernales, los habitantes de los diversos pueblos afectados por dicha DO almacenaron y conservaron sus vinos en cuevas subterráneas. Poder visitar dichas cuevas es conocer un poco más de nuestros antepasados, es recuperar una pequeña parte de nuestra historia y de nuestra tradición.

Sin embargo nuestra primera visita, no fue a una de estas cuevas, sino a una bodega instalada en estos lares hace relativamente poco tiempo; hablamos de Bodegas Aura, apuesta del grupo Domecq por los vinos de Rueda, una bodega donde produce unos vinos blancos de calidad, a un precio más que razonable. Lo más interesante de visitar una bodega como Bodegas Aura es conocer y comprender el proceso de elaboración de los vinos blancos, vinos de fermenación en depósitos de acero, pero que no conocen la madera de las barricas, ya que los vinos de Rueda, quitando alguna excepción, no tienen crianza, son vinos jóvenes. Por lo tanto la visita a Bodegas Aura se centra en poder conocer lo diferentes pasos y etapas del vino, desde que se recoge la uva por la noche hasta que se embotella el vino. Por supuesto que el punto final es la cata de sus productos, frutales y directos con un toque vegetal. Un vino que se puede adquirir en bodega a un precio muy interesante, y que además, para no tener que ir cargando con él, Bodegas Aura te lo manda a casa sin costes adicionales, si compras como mínimo una caja. Es decir, lo pruebas, lo compras a un precio extraordinario (por su distribución, básicamente orientada a restaurantes, es muy posible que en la calle ni los encontremos) y encima no tienes que cargar con él durante todo el viaje.

Yllera

Una vez conocido todo el proceso de elaboración del vino blanco, lo más apetecible es conocer una bodega subterránea; y la más impresionante y restaurada es la que tiene Bodegas Yllera en Rueda. Esta bodega también te mustra como se elaboran hoy en día los vinos blancos, pero lo más espectacular es desplazarnos hasta el “Hilo de Ariadna”, nombre con él que han denominado todo el espectáculo visual y sonoro que han montado en sus bodegas subterráneas. Unas bodegas, excavadas a 40 metros de profundidad y con un recorrido laberíntico de más de kilómetro y medio, organizado por etapas mitológicas que reproducen y albergan cada uno de los vinos del grupo. Un lugar impresionante, totalmente recuperado, puesto en funcionamiento con un carácter turístico y cultural; una muestra de como eran las bodegas en los siglos anteriores. Unas cuevas donde además se puede disfrutar de unas chuletillas de cordero hechas a la brasa de sarmiento, o de un cordero asado allí mismo, en el interior. Una oferta disponible para grupos, con una disponibilidad de unas 70 plazas máximo.

La última etapa vinícola está en Serrada, para conocer las Bodegas de Los Hijos de Alberto Gutierrez, bodegas que siguen elaborando un vino muy especial conocido como “Vino de Serrada”, una especie de oloroso de 18º elaborado exponiéndolo a las inclemencias metereológicas durante seis meses en garrafas de cristal en pleno campo, y luego pasándolo a barricas de madera al estilo de las Soleras del vino de Xerez. Un vino espectacular aunque muy desconocido fuera de la zona. Pero este vino no es más que la punta de lanza de una bodega que realmente trabaja todos los palos vinícolas, desde un Rueda frutal y sedoso hasta los Reservas, pasando por vinos tintos de crianza, vinos rosados y vinos tintos jóvenes.

barricas_albertos

Una de las cosas más destacables de esta bodega, y de uno de sus responsables, Cesar López, es la franqueza con la que afronta la visita. Normalmente, cuando una persona visita una bodega (y yo os aseguro que he visitado bastantes), te suelen mostrar lo más interesante, aquellos procesos más llamativos, las salas de barricas, etc, etc. Te cuentan la parte más bucólica del proceso y te dibujan un mundo quasi ideal. Cesar, nuestro guía en la bodega de Serrada, nos mostró, y sobre todo nos contó absolutamente todo sobre el mundo y la vida de los vinos. Desde el proceso industrial, hasta la manera de conjugar los grandes vinos de reserva con los vinos jóvenes destinados a los supermercados. Nos mostró el mundo del vino en todas sus dimensiones mostándonos su depósitos de cemento, donde siguen fermentando el vino como se hacia en los años cincuenta e incluso nos enseñó una nueva maquina que pondrá tapones de rosca a sus ruedas (para exportar al mercado holandés).

Y del lado más industrial nos llevó al más romántico. En Bodegas deAlberto tienen una de las cuevas subterráneas, de las bodegas excavadas, más impresinates de toda la comarca. Su longitud, entre todos los pasillos y laberintos, puede sobrepasar los 2 km. En su interior hay mas de 100 depósitos de cemento, algunos de los cuales todavía alberga alguna fermentación vinícola, y tambien podemos encontrar algunas barricas, montadas en las propias cuevas, de más de 500 litros. Es sobrecogedor poder pasear por sus pasillos, y llegar hasta algunos lugares reacondicionados como dormitorios de botellas impresionantes. Una visita muy recomendable, donde además podemos encontrar vinos muy interesantes.

Serrada me sorprendió también con el Lagar del Obispo; allí nos llevó la Oficina de Enoturismo de Valladolid, y el descubrimiento fue fantástico; un restaurante creado con mucho encanto, y sobre todo con mucho amor por la cocina. Nos recibieron con dos creativos aperitivos, crujiente demorcilla con gorgonzolla y arroz de boetus y foie; el plato principal fueron unas carrilleras en salsa de vino tinto realmente jugosas. Regada toda la comida con los vinos de la bodega que habíamos visitado en Serrada, la guinda la puso la tarta de queso, un postre que te puedes encontrar en muchos de los restaurantes de la provincia y de la capital.

villas_romanas

La parte cultural del programa del Bus del Vino nos llevó al Museo de la Villas Romanas. Un lugar hasta entonces desconocido para mí, enclavado muy cerquita de la villa de Olmedo. Dispone de una zona de Museo, audiovisual, y lleno de información, pero la parte más impresionate y más llamativa, es la reconstrucción, a partir de los restos encontrados , de la villa romana, una villa agrícola que tienen totalmente cubierta y techada, y que vas conociendo desde un paseo elevado para poder recrearte en su visión de manera aérea. Muy recomendable para conocer la cultura romana más agrícola y rural, más desconocida y menos narrada que la Roma urbana.

Un viaje, una jornada interesante, provechosa y muy recomendable para conocer de manera intensa, una comarca vinícola, y su legado histórico-cultural. Hay otras maneras de disfrutar de las bodegas, algunas más pausadas, menos ajetreadas, pero como programa para un día, este Bus del Vino resulta muy atractivo, teniendo en cuenta que te recogen y te dejan en el Paseo de Recoletos, todo ello por 45 €.

Orlando-Viajeros del Vino