BRABANTE: ¡¡¡Hay que echarle huevos!!!

“No existe la crisis, existen malas ideas, malos proyectos”. Estas palabras me las comentaba, hace unos días, Jose Manuel del Olmo, Presidente de Brabante Cervezas y loco aventurero que ha tenido la osadía, junto a otros dos socios, de intentar evangelizar los inhóspitos terrenos de la cultura cervecera de nuestro país; porque existe algo más que la cañita refrescante, este hombre, que sabe de lo que habla (fue un importante directivo de Heineken España y entre su curriculum tiene el honor de haber introducido en nuestro país todo una filosofía cervecera como es Maes), nos presenta un amplio abanico de lo que puede llegar a ser el mundo del lúpulo, de las maltas y de los cereales fermentados, una amplitud de miras que nos lleva desde la típica y conocidísima Lager (la que llamaríamos, aquí, rubia), hasta la cerveza de triple fermentación, pasando por la cerveza blanca o de trigo, y las cervezas de doble fermentación, tanto la oscura o tostada como la rubia de 6,3 º, toda una cerveza expresiva y con carácter. <<Las cinco cervezas que hemos traído se acercan muchísimo a la paleta gustativa del consumidor español, nos comenta  el Presidente de Brabante en sus oficinas de Madrid. Van desde la típica Lager hasta nuestra Gran Triple, una cerveza con tres fermentaciones, la última en botella, que eso es un lujo. Probablemente abarcaremos un par de segmentos más en el mundo de las cervezas, pero para eso creemos que el consumidor español tiene que estar más preparado; por ejemplo las cervezas afrutadas son grandes cerveza, pero, al gusto español, es verdad que ahora mismo le chocan>>

Mucho hemos crecido, en los últimos años, en conocimientos sobre la cultura del vino (o por lo menos eso pensamos), pero el mundo de la cerveza sigue siendo un universo inexplorado por la inmensa mayoría de los habitantes de nuestro país. ¡Y mira que se bebe cerveza! ¡Como le gustaría al mundo del vino poder contar con los números que despachan todos los años el fermentado de cebada (y otros cereales)!
Una cultura, la de la cerveza, amplia y apasionante cuando uno empieza a profundizar en ella; un mundo donde podemos distinguir más de 400 tipos de elaborados distintos, donde se combinan los lúpulos que se utilizan, donde se hacen “coupage” de cereales malteados, donde se maceran frutos para darles sabores y tonalidades diferentes, donde  se juega con las fermentaciones, algunas de ellas espontáneas o salvajes… donde incluso se hacen largas crianzas en barricas de madera, algunas de ellas con recuerdos de una vida pasada, que imprimen carácter y personalidad a su nuevo habitante (cervezas que tienen un sutil y atractivo final ajerezado o posos de su memoria a Pedro Ximenez).
Y en un país monotemático como el nuestro, donde básicamente impera el tipo LAGER, aparece este grupo de visionarios, desafiando con un concepto diferente, apostando por la cultura de la cerveza, en su concepción más amplia y vital. Porque la vida es una sucesión de momentos, cada uno de ellos diferentes, únicos, cada una de estas ocasiones debe tener su armonía perfecta. Ya sea un vino, quizá un destilado, o una cerveza, los sentimientos y el lugar donde se nos despierten marcarán la elección; una cerveza fresca y ligera, como la Brabante blanca, una cerveza de trigo de 5º creará unas emociones muy diferentes a una Brabante Gran Triple, un espectáculo de triple fermentación (<<el coñac de nuestras cervezas>>, me confiesa Jose Manuel), una cerveza amplia en boca y majestuosa en su faceta aromática, cautivadora y llena de personalidad. Y entre estas dos experiencias de los sentidos, sensoriales, Brabante presenta una gama enriquecedora, primorosa, desde su personal visión de la cerveza Lager, imprescindible en nuestro país, y en cualquier carta de cervezas, hasta la elegante y perturbadora Brabante Oro, una cerveza rubia de doble fermentación, sensual, sutil en su complejidad aromática y de largos recuerdos cuando pasea sedosa por el paladar, sin olvidar su hermana tostada, Brabante Oscura, una cerveza redonda y plena de matices, con perfumados recuerdos a regaliz y recuerdos de sotobosque mediterráneo.

<<Se habla poco de cerveza; los comerciales cerveceros, en general, hablan poco de cerveza. Hablan de terrazas, hablan de descuentos, pero poca gente habla de cervezas. En este sentido yo siempre he pensado que primero hay que hablar del producto. Nosotros sólo queremos hablar de cerveza, porque ese mundo empezará a cambiar cuando nos demos cuenta que el mundo de la cerveza es mucho más que un simple grifo y una caña>>. Y como en el vino, que hable el producto, sepámoslo escuchar, que difunda su propio mensaje, su sensibilidad y sus emociones al disfrutarlo.
Y entre esa difusión, esa política educativa, empezar a sensibilizar que hay un tipo de cerveza para cada plato, que el maridaje entre cervezas y gastronomía es tan apasionante como él del vino, y que vino y cerveza, a pesar de lo que muchos nos quieran hacer tragar, no son opuestos sino complementarios.