Viña Urbezo 2008

Uva: Garnacha, Tempranillo y Syrah.
Bodega: Bodegas Solar de Urbezo.
Crianza: Maceración Carbónica
Precio:
4,80 €


ELECCIÓN DE: Carlos E. López, Catador y Socio Fundador de la Asociación Grupo de Cata BACO VIVE.

Desde hace once años, en el mes de diciembre, se celebra en Madrid el último de los eventos anuales relacionados con el mundo del vino. Se denomina Primer y está destinado a presentar los vinos de la última y casi recién terminada vendimia y que están elaborados por el método de Maceración Carbónica.

Este peculiar sistema de elaboración propicia que los vinos, jovencísimos, tengan entre sus cualidades, colores brillantes y amoratados, fragantes perfumes a fruta en sazón, flores y golosinas y un paladar fresco, ausente de tanino, vibrante y de trago largo.

España elabora en sus diferente regiones estupendos vinos de maceración carbónica; la mayoría utilizan una sola variedad de uva, o en una proporción muy dominante: Tempranillo, Mencía, Garnacha, Tinta de Toro, Monastrell, Listán Negro, Garnacha tintorera, Negramol, Syrah, Bobal, Albariño, Merseguera, Graciano, etc.

Las peculiares características de estos vinos los hacen muy atractivos para un amplísimo número de consumidores y son uno de los vinos tintos mejor predispuestos para ser consumidos en verano ya que su casi ausencia de taninos permite refrescarlos sin que esto deteriore en lo más mínimo su cualidades.

Uno de los habituales en este concurso, y que yo reconozco que busco con especial impaciencia, es Viña Urbezo, elaborado por D. Santiago Gracia, entrañable persona y gran bodeguero, en su bodega de Solar de Urbezo, en Cariñena (Zaragoza), y en él se combinan con maestría las variedades Tempranillo, Garnacha y Syrah.

Que es un vino estupendo y que es capaz de llegar y seducir al consumidor lo ratifica el hecho de que en la última edición de Primer, la de 2008, Viña Urbezo haya sido seleccionado como segundo mejor vino por el público asistente al evento, que además ya ganó en el año 2004

De la cata de Viña Urbezo, a una temperatura de 14 grados, destacamos:
Vista: Color rojo cereza oscuro, con ribete amoratado y filo con irisaciones azules. Tiene capa media alta y una abundante lágrima que impregna la copa de color.
Nariz: De buena intensidad, franco y de gran frutosidad y cierta complejidad. La fruta roja (cereza, grosella) y negra (mora) en sazón, se aliñan con toques ligeramente balsámicos, tostados, pimienta, flores secas y una punta de regaliz.
Boca: Tiene una entrada algo golosa, sabrosa, con una estimable amplitud, buena estructura, cuerpo medio, gran presencia frutal, jugoso merced a sus suaves taninos y equilibrada acidez y un final largo, discretamente amargoso y algo cálido.

En resumen, se trata de un vino muy agradable de beber, que además de tener una personalidad propia bastante marcada, reúne las cualidades que han hecho importantes a los vinos de Maceración Carbónica: alegres, frutales, sabrosos, jugosos y con la única pretensión de gustar y ofrecer al que a ellos se acerca lo más esencial del vino: la alegría y chispa de la fruta en sazón.

Este vino puede constituir una excelente elección para todos los que prefieran en el vino las sensaciones frutales, la frescura y golosidad de un vino joven, sin renunciar a la intensidad y complejidad que le proporciona un coupage muy acertado y una estupenda elaboración.
Nuestra puntuación: 8,3


OPINIÓN Y CATA DE: Antonio Rubio, enólogo.

Un vino de la D.O. Cariñena es la propuesta mensual de mis compañeros. Elaborado bajo el tradicional sistema de la maceración carbónica, donde las uvas entran en el depósito lo más enteras posibles, buscando que ocurra una fermentación intrapelicular. Esto ayuda a perfeccionar el contacto mosto – piel en las primeras fases hasta que por la presión de la propia fermentación, las uvas estallen. Se llama maceración carbónica porque se llena el depósito con gas carbónico para evitar oxidaciones. La extracción polifenólica de este estilo de vinos siempre es muy alta dando unos resultados muy espectaculares tanto en nariz como en color (cuidado con las alfombras, ya que si os despistáis os tocará un viaje al tinte).

El vino muestra un intenso color propio tanto de las uvas que lo componen como del sistema de elaboración. En nariz se muestra muy afrutado, con recuerdos a frutos negros dulces como la mora sobre notas herbáceas y florales. Fondos de gominolas acompañan también su nariz. En boca es de entrada muy golosa, con marcadas notas dulces. De paso sobrio acompañado de buena acidez. Muestra cuerpo y grado sin abusar de los finales amargos. Duración media. Un interesante maceración carbónica que tomado fresquito hará las delicias de la mesa en nuestro día a día.
79 puntos.

Por cierto, su corcho es sintético, cosa que a muchos amigos míos les echa para atrás. Aprovecho para aclarar que en vinos de rápido consumo como son los vinos jóvenes (caso que nos ocupa) ofrece más ventajas que desventajas. Este tapón nunca os dará al vino ese característico aroma de humedad (defecto de corcho) que algunos tapones naturales dan al vino obligándonos a desechar la botella.


OPINIÓN Y CATA DE: Roberto Jiménez, sumiller del Restaurante-Vinacoteca Las Nieves, situado en Alcorcón (Madrid).

La propuesta de uno de nuestros amigos de 3 Copas 1 Vino es un vino de maceración carbónica; interesante elección, mostrar a todos los amantes de este “elixir” esta tradicional manera de elaborar un vino. El problema que muchas veces me encuentro con este tipo de vinos es la uniformidad, sea cual sea el origen de sus uvas.

Esta semejanza a gominola de fresa no la he encontrado en Viña Urbezo 2008 y eso me agrada. Este vino procedente de una de las bodegas más interesantes de la DO Cariñena, Solar de Urbezo, de la que conozco otros vinos, y que sinceramente recomiendo, muestra claramente las características vínicas de sus variedades, garnacha, tempranillo y syrah, y eso me entusiasma.

En Viña Urbezo nos encontramos un vino de color cereza, expresivo y brillante, joven y dinámico, como no podía ser menos en un vino de maceración carbónica. Pero lejos de encontrarnos ese vino de color fresa, color jarabe (seguro que tod@s sabéis de que jarabe antitusivo estoy hablando), en copa vemos un vino intenso, de capa media, pero viveza marcada, tonalidades que se ven ribeteadas por unos tonos violáceos y ciertos reflejos azulados.

Jovialidad en su tonalidad cromática y regocijo en el concepto aromático; de intensidad media, el vino nos trae recuerdos de esas tardes de paseo mientras recogemos frambuesas rojas. Los frutos silvestres asaltan nuestra memoria, los arándanos, las moras, y también esa hierba fresca que brota entre nuestros pies mientras intentamos alcanzar los frutos más alejados. Sutiles evocaciones a violetas, florecillas que aromatizan los campos, y suaves matices minerales redondean un vino expresivo y seductor.

Con semejantes “lembranzas”, es inevitable rendirse al primer trago, de entrada directa, armoniosa, y frutal; la acidez y un tanino muy presente, pero muy redondeado y agradable, hacen de Viña Urbezo, un vino fresco y bien estructurado. Es curioso comprobar cómo el paso frutal nos trae a la mente las moras más negras, mientras que los aromas nos sugerían frutos más silvestres, frutos más rojos. Bucólico atardecer, entre las sombras refrescantes de la arboleda y los últimos rayos golosos del día, y un final largo, agradable y sostenido, hacen de este maceración carbónica de Cariñena, uno de los mejores que he catado.

Ideal para acompañar a tapas con cierta relevancia culinaria, no puedo quitármelo de la cabeza con una tapa de presa ibérica en su punto justo.
Mi puntuación: 8,5 puntos