Tetas de la Sacristana Selección 2009

Uva: Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon
Bodega: Selección de Vinos de Fondón.
V.T. Laujar-Alpujarra
Crianza: 12 meses crianza en barricas roble francés y americano.
Precio: 9,2 €

ELECCIÓN DE: Ángel Layos, sumiller

Estoy absolutamente convencido de que esta situación os sonara a más de uno: “Estaba un día en mi casa con un invitado de Almería que vino a pasar unos días para examinarse en la universidad. Estando un día tomando un vino con el surge la típica situación: -Tío como se que te encanta el vino te voy a traer una botella de un vino que esta buenísimo que hacen en Almería-“. Cuando uno es amante de los vinos, sabe que absolutamente todo el mundo conoce un vino que hacen en su tierra que es una exquisitez y que está por encima del resto de los vinos, y en este caso para más inri el vino se llamaba Tetas de la Sacristana. Cosa que recuerda a los dulces, tetas de novicia, esos que en la caja sale una monja que parece una muñeca hinchable… Imaginaos lo primero que se te puede pasar por la cabeza… Un gran vino de Almería que se llama Tetas de la Sacristana… ¡Imposible!

Dicho esto trajo la botella a casa; una botella recta, de buena presencia, con una etiqueta seria, en contra de lo que el nombre del vino sugiere, donde pone: Selección 2009 en Tetas de la Sacristana, Vino de la tierra Laujar-Alpujarra. Todo ello en cromado, con una contraetiqueta donde explican método de elaboración, donde nos cuentan que es una selección de Tempranillo que permanece 12 meses en roble, Merlot y Cabernet que permanecen 5 meses en barricas de roble Americano y Francés.

En la copa tenemos un vino, de color rojo, intenso, con ribete cereza un poco más apagado.

En nariz predomina el porcentaje de tempranillo que nos deja un aroma de fruta sobremadura, pudiendo diferenciar, entre frutos rojos como las fresas y otros negros como las ciruelas; pero lo curioso de este vino son sus aromas secundarios, empezando por un detalle de chocolate blanco, algún aroma pastelero que nos recuerda a las galletas, también podemos apreciar un aroma posiblemente aportado por la maduración del Cabernet, con un fondo raro que nos despista un poco la nariz, para terminar con un punto empireumatico del tostado de las maderas que identificaremos como fósforo.

El trago sorprendente, buena acidez, aportada por el dopaje de las 2 variedades francesas. El tanino es muy suave e integrado en el vino, pero lo que predomina sobre todos los matices es el buen hacer de la variedad autóctona, la fruta negra es de exuberante madurez.

Tetas de la Sacristana es un tinto muy peculiar, de precio asequible, y que cuando lo pongáis en una mesa no pasará desapercibido.

La botella nos sugiere diferentes maridajes: Asados de cordero, cerdo, setas, legumbres, estofados y quesos curados… ¿qué tal unas lentejas estofadas con confit de pato?

Mi puntuación 8,6.

Tetas de la Sacristana Selección 2009OPINIÓN Y CATA DE: Carlos E. López, Catador y Socio Fundador de la Asociación Grupo de Cata BACO VIVE.

En esta ocasión nos llega una propuesta curiosa y, porque no decirlo, atrevida y arriesgada. La propuesta de un vino de una jovencísima bodega de una zona vinícola también poco conocida para muchas personas.

La bodega se llama Selección de Vinos de Fondón y está ubicada en plena sierra de la Alpujarra almeriense, entre Sierra Nevada y la Sierra de Gador, teniendo sus viñedos en los términos de Fondón y Laujar de Andarax. Sin duda en unos parajes muy especiales para el cultivo de la vid.

El nombre del vino que hoy catamos “Tetas de la Sacristana” que sin duda al principio puede parecer algo irreverente y provocativo, hace alusión a unos de los parajes en donde se cultivan las viñas.

Para su elaboración, se ha realizado una selección de tres varietales llenos de personalidad, en sí mismos, pero que aún la adquieren más al estar cultivados en terrenos que miran tan de cerca las cumbres blancas de Sierra Nevada; estas variedades son la tempranillo, merlot y cabernet sauvignon; a las que se ha sometido a diferentes tiempos de crianza en roble francés y americano, según el criterio del enólogo y, sin duda, con el fin de preservar su carácter afrutado; algo que, a nuestro entender ha conseguido.

Y realmente tiene personalidad este vino, tal y como se aprecia en la cata

Cata del vino:

Vista: de color cereza con ribete ligeramente evolucionado, apuntando ya tonos marrones; limpio, brillante, de capa media-baja, con lágrima densa y ligeramente tintada.

Nariz: De intensidad media, franco, con recuerdos ahumados, tostados, tabaco rubio, cacao, flores algo marchitas, toques balsámicos, algo licoroso, con la fruta roja muy madura, acompotada, y en buena sintonía con los recuerdos de la crianza.

Boca: Buena entrada, al principio seco, tostado, evolucionando hacia un vino sabroso, maduro, ligeramente cálido pero equilibrado en su conjunto gustativo, de media estructura y cuerpo lo que propicia su paso fluido por la boca, con buena amplitud, taninos muy maduros, toda una gozada para los que disfrutan con esta sensación aterciopelada, buena acidez, persistente, balsámico y con energía en el final de boca, largo y amargoso.

En resumen, un vino que en su aspecto visual es limpio y brillante, con una capa más liviana de lo que sus variedades originarias nos harían presagiar y con algunos signos de evolución en su color. En nariz es muy equilibrado entre los matices aportados por la crianza y por la buena presencia de fruta madura, fruta que también se aprecia en la boca donde nos encontramos con un vino sabroso, de paso fluido, con buena intensidad, frescura y carácter.

Mi puntuación: 8,6

OPINIÓN Y CATA DE: Antonio Rubio, enólogo.

En plena Alpujarra Almeriense, muy alejado de las zonas vinícolas famosas de nuestro país, se están desarrollando vinos de gran interés para los paladares más exigentes. La razón del descubrimiento de estas zonas emergentes, se debe a la inquietud de viticultores y elaboradores en su lucha contra el cambio climático, buscando zonas de altitud donde poder seguir cultivando variedades más propias de otras latitudes como el Cabernet Sauvignon.

Sin embargo y aunque pueda parecer lo contrario, la Alpujarra ha sido zona elaboradora de vinos desde hace muchos siglos y hoy en día se pueden consumir los famosos vinos del país, rudos y toscos pero ideales para tomar fríos. Hoy en día se están montando modernas instalaciones donde se desarrollan vinos más finos y elegantes, ya que el potencial de sus viñedos lo permite.

Este es el caso de Selección de Fondón, bodega levantada sobre la antigua almazara de Fuente Victoria. Su vino estrella, Tetas de la Sacristana se muestra con capa media y ligeramente evolucionado en el color.

En nariz no es explosivo, algo propio de los vinos de corte moderno de estos últimos diez años. Compensa esa falta de explosividad aromática por una riqueza de aromas de frutos rojos maduros, con notas ligeras de tostados y cenizas. Existe un fondo de evolución que ya nos adelantaba de forma sutil en el color.

En boca es muy franco, ligero, de buena acidez, sutil y elegante. Un final interesante, donde se notan ligeras notas azufradas, completa el paso de boca. Muy interesante este vino a tener en cuenta dentro de la escasa oferta de vinos de Almería.

8,1 puntos.

Muy agradable de beber invitando a tomar más.

Alpujarras almeriensesOPINIÓN Y CATA DE: Luz Divina Merchán, Enóloga y Sumiller, Responsable de QueLujo Gastronomía y Vinos.

Hoy mi compañero Angel, ha elegido un vino perteneciente a una indicación geográfica poco conocida para la mayoría de los consumidores.

Me estoy refiriendo a los vinos pertenecientes a una región almeriense, que desde mayo de 2004 es Indicación Geográfica, y se denomina Vino de la Tierra de Laujar-Alpujarra.

Hablando con gente de la zona, me comentaban que antes se elaboraban vinos tipo clarete de baja calidad, pero que era lo que se bebía. Gracias a agricultores de la zona con espíritu innovador, introducción de nuevas variedades y moderna tecnología, la calidad ha ido aumentando, consiguiendo vinos con reconocimientos por parte de los profesionales del sector.

La Bodega Selección de Vinos de Fondón se encuentra situada en La Alpujarra Almeriense, rodeada por Sierra Nevada y la Sierra de Gador; sus viñedos, de las poblaciones de Fondón y Laujar de Andarax, disfrutan de un clima continental moderado por la influencia del mar, pero existiendo un fuerte contraste de temperatura entre el día y la noche.

Esta pequeña bodega es una de las más jóvenes de la denominación “Vinos de la Tierra Laujar-Alpujarra“, destacada por la calidad de sus vinos. Como ellos dicen “nos planteamos desde el principio elaborar vinos con la más alta calidad en vinos modernos. Para ello contamos con un estricto control de calidad en todo el proceso de vinificación”.

Hoy he comido con una copa de vino de Tetas de la Sacristana Selección 2009.

Más de uno se preguntará por el motivo de poner ese nombre, y es debido a que así se llama uno de los parajes de Fondón.

Es un vino formado por el coupage de tres variedades, Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon.

Su vinificación es en depósitos de acero inoxidable, pasando una crianza en barricas de roble americano y francés de 12 meses la variedad Tempranillo y de 5 meses las variedades Merlot y Cabernet Sauvignon.

La botella es de tipo Burdeos, con una etiqueta bastante grande, a mi juicio, con bastante información (eso es lo que pedimos como consumidores) pero en letras plateadas que se hace complicada su lectura por los reflejos.

La contraetiqueta, sin embargo, es más pequeña y se puede leer mejor.

Tapón de corcho limpio.

Visualmente es de un rojo muy oscuro, de capa media–alta, con una lágrima que cae muy lentamente.

En nariz a copa parada, aromas limpios e intensos a fruta negra licorosa, con un fondo balsámico.

Al mover la copa, la fruta negra se hace mucho más patente, y comienzan a salir otros registros, como notas de tostados debido a la crianza en barrica. A los 15 minutos de servirlo, continúan aromas de fruta pero acompañados de notas de flores del tipo lilas y polvos de talco. Se vuelve algo balsámico.

En boca muestra una entrada muy golosa; es suave, sedoso, con unos enormes recuerdos a juanola y regaliz negro que me vienen desde el momento en que empiezo a beberlo. Es equilibrado, persistente y bastante cálido. Con el tiempo, sobresalen notas a madera, que si lo unimos a la sensación alcohólica que tiene el vino (Temperatura en este momento de 14ºC), sinceramente me disgusta un poco.

Es un vino enérgico, ardiente, con cierta estructura, que no es para tomarlo solo ni como copa de aperitivo. Es para comidas corpulentas, con grasa, platos de cuchara tan típicos del invierno, estofados, cocidos, lentejas, rabo de toro…

Mi nota: 9,2