Sotorrondero 2007

Uva: 10% Garnacha y 90% Syrah.
Bodega: Bodegas Jiménez Landi.
DO Méntrida
Crianza: 9 meses en barrica de roble francés de 500 litros.
Precio: 11 €

ELECCIÓN DE: Orlando Lumbreras, Responsable de Contenidos de Viajeros del Vino.

 Mi deseo al hacer esta elección, Sotorrondero 07, de Bodegas Jiménez Landi , un vino de la DO Méntrida, fue compartir la ilusión que surgió en mi interior cuando conocí  los vinos de esta bodega, y dar cierta luz, cierto brillo, a una denominación de Origen que históricamente ha estado destinada a producir vinos a granel para surtir las tabernas de Madrid.

Bodegas Jiménez Landi está ubicada en el mismo pueblo de Méntrida; viñedos familiares que Dani Gómez, enólogo y máximo responsable de la bodega, recogiendo la tradición familiar, mima para dejarles expresarse en su máxima plenitud. Sus máximas premisas son el respeto al fruto, a la tierra, al entorno y a las tradiciones. Un respeto a la tierra y al fruto que se traduce en una agricultura ecológica, llegando incluso, a practicar agricultura biodinámica en sus mejores fincas.

Bodegas Jiménez Landi cree en la elaboración apasionada, con sentimiento; sensaciones que llegan desde la recogida de la uva, incluso en los periodos precedentes, mientras trabaja en el campo, y que Dani experimenta y descubre mientras prensa la uva con su pies, en grandes tinos de  madera.
Sotorrondero 07 podríamos definirlo como un “villaje”, un “vino de pueblo”; un vino que recoge las características de los suelos de Méntrida (suelos de granito y muy arenosos en superficie), donde se localizan las  seis viñas que participan en este vino, coupage de garnacha (viñas de entre 40 y 70 años) y syrah de diez años.
En el programa “Paisajes y Sabores”, de Radio Exterior de España (el programa del 17 de septiembre, día que se emitió el reportaje sobre Bodegas Jiménez Landi se puede escuchar al final de este post), Dani Gómez comentó sobre Sotorrondero: “Para mí la base de mis vinos es la garnacha; en Sotorrondero si que utilizo la syrah, porque busco hacer un vino más accesible, más entendible con una boca más golosa, con taninos más entendibles”.

 

OPINIÓN Y CATA DE: Roberto Jiménez, sumiller del Restaurante-Vinacoteca Las Nieves, situado en Alcorcón (Madrid).

Felicito a nuestro director de contenidos (y no es peloteo) por desmarcarse, cada cierto tiempo, con alguna elección interesante y novedosa. Esta, de Méntrida, me resulta muy acertada, sobre todo para difundir esa idea que algunos llevamos tiempo trasmitiendo, y es que en la mayoría de las zonas de nuestro país podemos encontrar grandes vinos; además éste en particular, para los que vivimos en Madrid, podemos decir que es “casi” de nuestra tierra, pues Méntrida está a escasos 40 km de la capital.

Nos encontramos, en copa, con un vino atractivo de capa media alta, un rojo picota muy vivo, muy fresco, brillante, remarcado por su ribete violáceo. Y si resulta seductor en color, mientras se va sirviendo en la copa, los aromas empiezan a despertar en mí agradables sensaciones.
De una intensidad alta, y extremadamente sutil, nos encontramos evocadoras y frescas presencias de frutas negras, predominio de esas ciruelas negras, algo maduras y esos frutos negros del bosque como la grosella negra. Y como decía, la sutileza de su nariz, nos presenta un vino complementado por ligeras apariencias vegetales, que le aportan un contrapunto de frescor a las notas licorosas de la fruta madura, y enriquecedoras notas de especias, donde la pimienta se alza protagonista. Tonos aromáticos que al dejar abrirse al vino, reposando sobre la copa, anuncian  sugestivos y ligeros aromas golosos de la madera perfectamente integrada en este cocktail aromático.

Tan hermosa  revelación en la nariz nos invita a descubrir un vino que se presenta en boca con una entrada suave, sedosa y dotada de una ligera y sugerente golosidad. Paso aterciopelado, pleno de fruta, que va dejando su poso en su transitar por la boca, paso redondo con todos los elementos muy bien integrados, y con un tanino amable, muy jugoso acompañado de una acidez generadora del frescor final de Sotorrondero 07. Un final de larga presencia, donde el postgusto frutal, de nuevo esas placenteras ciruelas negras maduritas, nos deja un recuerdo plácido y cautivador.

Sotorrondero 07, vino que recomendaría en compañía de un buen plato de guiso casero, o de un buen estofado, es un vino cautivador en nariz, pleno de actividad, con una boca frutal, interesante, pero algo simple. Como “pero” le pediría algo más de expresividad en boca, algo más de presencia. ¿Hablaríamos entonces de algo superior??

Mi puntuación: 8,3 puntos

OPINIÓN Y CATA DE: Carlos E. López, Catador y Socio Fundador de la Asociación Grupo de Cata BACO VIVE.

La D.O. Méntrida es una de las zonas más ignoradas por muchos aficionados al mundo del vino. Situada al noroeste de la provincia de Toledo y lindando con las de Madrid y Ávila, ocupa una zona de terreno que va desde las orillas del río Tajo a las estribaciones de la Sierra de Gredos. Recuerdo haber leído a Jancis Robinson, Master of Wine y una de las mujeres más reconocidas dentro del actual mundo del vino y que es coautora del Atlas Mundial del Vino, que tuvo que mirar el mapa de España para buscar exactamente donde se encontraba Méntrida.

Tradicional tierra de Garnachas, en la actualidad cuenta con interesantísimas bodegas que elaboran vinos con otras muchas variedades, y Jiménez Landi es sin duda una de ellas.

El vino que se ha seleccionado procede de la agricultura ecológica, de ese tipo de cultivo donde prevalece el respeto a la tierra y que pretende que los vinos sean un fiel reflejo de la cepas que sustenta la uva, del suelo que les alimenta y del clima que les aporta su carácter y singularidad.

Jiménez Landi, bodega que ha iniciado una nueva andadura en 2004, ha seleccionado para este vino dos variedades de uva, la Syrah y la Garnacha, que cuando son de calidad y se ensamblan con sabiduría producen vinos de gran golosura y atractivo paladar. 

De la cata de Sotorrondero 2007, realizada a 16 grados, destacamos:

Vista: De color rojo picota con ribete granate, de capa alta y densa lágrima.

Nariz: Tiene una alta intensidad, es franco y muy frutal. La fruta roja y negra, maduras y casi acompotadas, se combinan aromáticamente con toques balsámicos, especiados (pimienta y vainilla), florales (malvas), formando un conjunto muy prometedor.

Boca: Desde el principio es sedoso, untuoso y muy sabroso. De buena estructura y amplitud y con una excelente carga frutal. Es un vino muy equilibrado, una de sus principales virtudes, con unos taninos muy domados y una correcta acidez. Su final de boca es ligeramente amargoso, persistente y especiado.

En resumen, es un vino muy atractivo en todas las facetas de la cata, que resulta muy fácil de beber debido a su boca aterciopelada y sabrosa.

Nuestra valoración: 8,7

 

OPINIÓN Y CATA DE: Antonio Rubio, enólogo

Curiosa propuesta la de este mes. Desde Méntrida (Toledo) nos llega este caldo, garnacha y syrah en una proporción que ronda el cincuenta por ciento de cada variedad, de etiqueta muy artística y atractiva.

Pero antes de entrar en materia y siguiendo nuestra costumbre, hablemos primero de su localización geográfica, Méntrida. Ubicada en el norte de Toledo de clima continental y seco (no conseguiremos vinos de baja graduación) y escasa pluviometría (por debajo de los 400mm). En sus suelos predominan las arenas en superficie aunque debajo se encuentran buenas capas de arcilla, ideal para la climatología tan extrema que sufre. Destaca principalmente el cultivo de la uva garnacha (más del 80%) aunque están permitidas también la uva tempranillo, cabernet y syrah. Quizás no sea una DO muy famosa pero su importancia en el volumen de ventas requiere que no la perdamos de vista.

El vino que nos proponen cumple perfectamente con el tópico de tintos de Méntrida. De buena capa de color y tono violáceo, su nariz recuerda a los frutos negros muy maduros aunque de fondo existen toques de animal y cuero propios de la crianza en barrica y botella. Regaliz, vainilla y yogurt también se muestran en su fase olfativa. En boca entra goloso, de paso fresco y mostrando su corpulencia y calidez.  Quizás abusa algo de los amargos por lo que deberemos tener mucha precaución con la temperatura de servicio acercándonos más a los 14º que a los 18ºC.
Un buen vino, agradable y fácil de beber, aunque en mi opinión, no alcanza las cotas de calidad que representó su anterior añada, la 2006.
Mi puntuación: 7,8 puntos.

Paisajes y sabores 17 de septiembre de 2009