Pago Florentino Crianza 2005: el sabor del sol manchego

Uva: Cencibel.
Crianza: En barrica de roble francés.
Bodega: Bodegas y Viñedos La Solana. Vinos de la Tierra de Castilla.
Precio: 12 €

Pago Florentino 2004

ELECCIÓN DE: Sergio Ferrer, sumiller.

Su extraordinaria cosecha 2004 (como homenaje a ella nos acompaña su fotografía) me llevó a este vino de la Tierra de Castilla y a su elección para esta sección de 3 Copas (las de los tres críticos), 1 Vino. Cuando nos pusimos en contacto con la bodega, nos comentó que la añada estaba agotada, y que acababan de poner en el mercado la< de 2005, así que nos lanzamos a probar Pago Florentino 2005, para conocer la evolución, un año después, de un vino que, repito, en lo que respecta a 2004, nos dejó muy sorprendidos.

Este vino nace de la inquietud de Florentino Arzuaga; andaba buscando, por tierra de Castilla, buenas tierras para el cultivo del olivo y descubrió una finca perfecta pero para el cultivo de la uva: la finca La Solana, donde se construyó la bodega, en el mismo centro de la finca, y donde nace Pago Florentino.
Este Pago Florentino 2005 es un excelente ensamblaje entre la fruta madura de la sensible (tempranillo),las especias y los tostados de una madera limpia y el fondo mineral de grafito que le da un empaque serio y rotundo.
Se muestra seductor en todos los aspectos; en el plano visual, con ese color cardenalicio muy cubierto con reflejos violetas. En el conjunto aromático y también en las sensaciones que nos provoca en boca, donde se muestra denso y untuoso; se desliza con un paso cálido y una expresión frutal perfectamente equilibrada con los tostados que le aporta la crianza en barricas francesas nuevas que completan un verdadero placer que es degustar Pago Florentino 2005

Opinión y cata de: Roberto Jiménez, sumiller del Restaurante-Vinoteca Las Nieves. Alcorcón (Madrid)

Los vinos de Pago Florentino empiezan a ser una apuesta segura; y sobre todo una apuesta en alza. La verdad es que año tras año nos va gustando cada vez más. La cosecha 2004 fue realmente buena y tenía ganas de poder catar la propuesta de 2005; y no me ha decepcionado en absoluto, todo lo contrario.¡¡Aquí tenéis un gran vino de una mal afamada tierra!!: “La Mancha”, con toda su historia y su pasado (él cual no queremos sacar aquí pero que a nadie de nuestros amigos de “Tres Copas Un Vino” se le escapa), y que sin embargo, está sacando lo mejor de sí misma en muchos vinos de alta calidad, y a un precio muy competitivo, muchas veces amparados bajo el parasol de Vinos de la Tierra de Castilla.

Pago Florentino 2005 se presenta con un color cereza, de capa media alta, de tonalidades muy brillantes. En nariz presenta toda una gama de aromas a frutos rojos, donde las moras y los arándanos coquetean con un ligero aroma a especia y a mineral, aportando pinceladas terrenas a un vino frutal y cálido.

Las primeras sensaciones en boca nos muestran un vino que ocupa todo el espacio, con mucha estructura y un largo postgusto. Un vino que marca en el paladar las sensaciones que había despertado con sus aromas. Quizá le falta unos meses de botella, por lo que aconsejo decantarlo, si se va a tomar próximamente, o bien guardar unos meses, porque seguramente ganará muchos enteros en cuanto se asiente en la botella.

Pago Florentino 2005 es una gran elección para tomar con un buen asado, con unas carnes rojas hechas en brasas, y como acompañante de un queso manchego bien curado. ¡¡Qué lo disfrutes!!

Opinión y cata de: Antonio Rubio, enólogo.

Este mes tenemos una propuesta muy interesante ubicada en el gran cajón de los vinos con Indicación Geográfica Genéricos, en este caso, vino de la Tierra de Castilla. Concretamente, este vino se ubica en Malagón, provincia de Ciudad Real, junto al Parque Nacional de Tablas de Daimiel. Según leo en su página web, es un vino realizado con la variedad cencibel (conocida internacionalmente como tempranillo) en la ladera Sur del monte por lo que recibe más atención por parte del Sol de lo normal. Por tanto nos encontraremos ante un vino cálido con fruta muy madura.

Analizando la cata vemos que es un vino muy bien vestido y de reflejos violeta. Muy brillante y de lágrima lenta y coloreada. Su nariz nos muestra más fácilmente los aromas terciarios de la barrica que los primarios de la fruta (tostados, clavo y mokas). Es al agitar cuando percibimos la fruta roja muy madura (zona cálida) además de sus aromas secundarios lácteos y de plátano (recordemos que este aroma se obtiene de las levaduras de fermentación). Seco, equilibrado y de duración media con sensaciones táctiles muy secantes debido a las maderas. Su retronasal nos vuelve a evocar a los aromas de la barrica.

Un vino interesante a buen precio que para mi gusto está falto de evolución en botella (el tanino del roble en boca está demasiado firme). Estoy seguro que la botella que he guardado en mi bodega para abrir dentro de un año y medio la disfrutaré aún más. 80 puntos.