Otazu Rosado 2009

Uva: 100 % Merlot
Bodega: Bodega del Señorío de Otazu.
DO Vinos de Navarra
Precio: 5,50 €

ELECCIÓN DE: Carlos E. López, Catador y Socio Fundador de la Asociación Grupo de Cata BACO VIVE.

Cuando tengo que seleccionar un vino para el verano siempre me preocupa especialmente que éste se adecue bien a los rigores del estío de nuestra querida España.
Y esto no es difícil aquí, en nuestro país, pues nosotros tenemos la suerte de que en muchas zonas se elaboran estupendos vinos blancos y grandes vinos rosados. Ambos tipos de vino tienen en común que agradecen  ser “refrescados” y que con el frío no pierden ninguna de sus cualidades gustativas.
Al final, después de meditarlo detenidamente, me he decantado porque el vino elegido sea un rosado, dada la mayor polivalencia de maridajes de este tipo de vinos.
Y puestos a seleccionar la zona de producción, he pensado que sería una buena idea volver a Navarra, zona donde se vienen elaborando tradicionalmente vinos rosados de singular clase.

Bueno, pues hecho este preámbulo, sólo me queda presentar al protagonista: “OTAZU Rosado 2009”; un vino hecho a base de Merlot, una variedad que en Navarra se trata con mimo y que, en justa correspondencia, produce vinos elegantes, señoriales y de gran calidad.
Pero además, es que Señorío de Otazu, la bodega que lo elabora, tiene una filosofía propia, en la que se mezcla conocimiento, experiencia y la más avanzada tecnología; una terna que en cualquier orden de la vida acostumbra a dar resultados extraordinarios, y por supuesto también en el mundo del vino.
La bodega, situada en un entorno único de Navarra, a muy pocos kilómetros de Pamplona, entre la Sierra del Perdón y la Sierra de Echauri, con el río Arga como delimitador natural, tienen una extensión de 115 hectáreas en una sola finca; en el centro de la cual se haya el Señorío de Otazu, integrado por un Palacio del siglo XVI, una torre de defensa palomar del siglo XIV y una iglesia Románica del siglo XII. Y a su lado, una bodega antigua de 1860 y otra más moderna de 1996, dentro de la cual hay una espectacular sala de barricas que hace justicia a esa nueva expresión que se ha acuñado últimamente para referirnos a estas edificaciones como “catedrales del vino”. 
Muestra de la excepcionalidad del conjunto es el hecho de haber sido incluida entre los 43 Chateaux de lujo del mundo, publicado en el libro “Luxury Winery Estates”.
Pero esto no dejaría de ser una importante anécdota cultural, si Otazu no fuera también una de esas bodegas que llenan de calidad todo lo que hacen, y aquí nos encontramos nuevamente con “OTAZU Rosado 2009”, el vino que quiero presentaros.

Exquisitamente vestido, en botella borgoñona, muy oscura y de elegantísima etiqueta blanca, en la que se reproduce la imagen de una escultura de Manolo Valdés dedicada a Ariadna, personaje de la mitología que fue la esposa, ni más ni menos, que del propio Dionisos, el Dios griego del vino al que los romanos después llamaron BACO. Por cierto, que ese pelo tan “despeinado” que Ariadna luce en la escultura fue el hilo que guió a Teseo para matar al Minotauro y salir del famoso laberinto, habiendo liberado a las doncellas y jóvenes que se habían mandado al sacrificio…
Con esta nueva imagen, Otazu  trata de refundir todo aquello que representa una botella de vino, continente y contenido, y que no es sino la fusión de historia, arte, cultura, naturaleza y tradición; el hedonismo en estado puro, revestido de elegancia y calidad, ¡¡caramba, qué buena asociación!!

 Y vamos a la cata de este vino rosado, que hemos realizado a 7º de temperatura:
Vista: Bonito y brillante rojo cereza con tonos fresa y granada con ribete rosa pálido, vivo, transparente y de abundante y densa lágrima.
Nariz: Su intensidad es media, limpio, más elegante que goloso, afrutado (fresas, grosellas y ciruelas), de cierta calidez, con toques vegetales y terrosos. Delicado y atractivo.
Boca: De entrada fluida, se desarrolla con buena amplitud, cierta sabrosidad y calidez. Es un vino de cuerpo medio, afrutado, más seco que goloso, estupendamente equilibrado ya que su grado alcohólico se compensa perfectamente con una refrescante acidez. Ligeramente amargoso lo que contribuye a prolongar el final de boca.

En conclusión, es un vino muy apropiado para el verano, elegante, sin la excesiva golosidad que acostumbran otras elaboraciones de este varietal, pero sabroso, de buena estructura y muy polivalente para maridar con los platos más habituales del estío.
Nuestra puntuación: 8,1

OPINIÓN Y CATA DE: Antonio Rubio, enólogo.        

Me proponen un rosado como opción para el verano y yo muy agradablemente acepto el reto. Estoy agotado de que digan constantemente que los rosados son vinos menores y que su consumo vaya bajando progresivamente en nuestro país. Pienso que las bodegas se han puesto la pilas con estos vinos ofertando nuevas opciones utilizando para ello varietales más propios de vinos tintos. El resultado es que en toda nuestra geografía están proliferando rosados elaborados a partir de uvas como la syrah, pinot noir, cabernet sauvignon, merlot… Y por supuesto, Navarra, tierra tradicionalmente reconocida por sus rosados, no se ha quedado atrás.

Allí se está empleando principalmente la tinta merlot, muy bien adaptada a su climatología y que ofrece diferentes sensaciones a la reina de este estilo de vinos, la garnacha. Mucho más corpulenta, de mayor intensidad de color y estructura, así como un carácter oxidativo mucho más lento.

OTAZU Rosado 2009 posee un bonito color cereza oscuro, con bonitos brillos rubí. En nariz no posee mucha intensidad pero desprende agradables aromas de frutas rojas y regaliz que nos acercan a la puerta de una tienda de chucherías. No hay mucha complejidad pero los aromas serán agradables para cualquier persona que se acerque al vino. En boca es goloso, sápido, de buena acidez pero de duración no demasiado larga. Se ha puesto de moda la elaboración de rosados con variedades anteriormente dedicadas al tinto y este es el resultado.
80 puntos.

Momentos de consumo: todos y más en esta época del año. A destacar la presentación en botella borgoñona y de etiqueta muy limpia. Voy a preparar un buen plato de pasta que me permita maridar lo que queda 😉

OPINIÓN Y CATA DE: Ángel Layos, sumiller del Restaurante La Factoría, situado en Majadahonda (Madrid).

Verano, por fin llego el verano, ¿no os apetece algo fresquito? Seguro que si. ¿Qué opciones tenemos ?… Pues la verdad que apetece un vino rosado…  Navarra puede ser un lugar privilegiado para esta tarea; famosa por sus blancos chardonnays, la D.O. Navarra no desmerece a los rosados, por norma general de Garnacha, aunque también permitidos son los de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot. Sinceramente, por normal general, soy muy poco amigo de la Cabernet, a no ser que esté muy bien elaborada, así que me agrada mucho que esta selección sea de un rosado de Merlot.

Otazu rosado 2009, es un 100% Merlot que he tenido el placer de catar esta tarde; además he hecho una cata curiosa, ya que bajo recomendación de la bodega, el vino ha sido decantado. ¿Decantar un rosado del año?; esa es la pregunta que me hacía yo y sinceramente no le encontraba una respuesta demasiado lógica, pero eso es lo que he hecho. Bueno, parcialmente he decantado una parte del vino y la otra la he puesto directamente en la copa, y estas son las conclusiones que he sacado de esta degustación.

De botella bogoñona, este rosado está bien presentado, de una manera excelente, con su etiqueta con nombre, año y variedad y la contra escueta con info de bodega y sello de la D.O. Navarra. Encapsulado rosa con tapón sintético de estilo Normacorq como los que encontramos en muchos vinos del año manchegos.

Visualmente el vino presenta un color frambuesa muy intenso.
En la fase olfativa es cuando vamos a hacer la verdadera diferencia entre la copa decantada y la que no; habiendo llevado el mismo tiempo y temperatura entre ambas, este vino desprende unos aromas de fruta roja muy fresca, fresas y frambuesas y algún toque de grosellas. Además tiene un pequeño toque de licor e incluso un detalle mentolado; sinceramente me ha sorprendido la expresión frutal ya que esperaba más tonos de dulzor. Y aquí viene lo curioso: en la copa decantada después de unos 30 minutos de aireación el aroma que desprendía era, sin lugar a dudas, un recuerdo infantil que uno no puede olvidar: el vino huele a lo que denominabas “nubes de chucherías” que se pueden encontrar en cualquier kiosko.
En la fase del gusto, tenemos una expresión total de fruta en la boca; fruta muy fresca que recuerda a la de la nariz, acompañada con una más que correcta acidez, y un final muy largo, sorprendente para un vino de estas características.
Mis más sinceras felicitaciones a la bodega por este gran rosado de precio más que asequible.

A maridar con Raviolis rellenos de queso de cabra y cebolla con salsa de gorgonzola.
Mi puntuación: 8,4