O Rei de Campoverde 2007


Uva:
100 % Albariño.
Bodega:
Bodega Jose Carlos Quintás Pérez.
DO Rias Baixas.
Precio:
10,50 €

ELECCIÓN Y CATA DE: Antonio Rubio, enólogo.

En plena ola de calor veraniega no puedo proponer otra cosa que no sea un vino blanco refrescante. Una de las zonas más reconocidas por la calidad media de este tipo de caldos es la DO. Rías Baixas ubicada en Galicia y cuna de la variedad albariño.

Esta región, se encuentra muy próxima al límite superior del cultivo de la vid. Con un clima marcado por la cercanía del Océano Atlántico es ideal para el cultivo de variedades blancas muy aromáticas como el albariño, treixadura, riesling…

Es curioso que el estilo de sus vinos blancos se parezcan más al de los vinos blancos alemanes que al resto de zonas españolas. Tras la fermentación se deja reposar el vino sobre sus propias lías en los depósitos de fermentación lo que les otorga una intensidad y complejidad aromática muy alta así como una sensación untuosa en boca. Además favorecerá la presencia de aromas propios de la levadura como el pan.

Los vinos de Rías Baixas, al igual que la mayoría de vinos blancos de la zona central europea, mejoran con el reposo en botella. Por esto, son los vinos blancos jóvenes que más suelen tardar en aparecer en el mercado español. Yo os recomiendo dejarlo al menos un año, de tal forma que será a partir del mes de octubre cuando empiece a disfrutar de la añada 2008. No tengáis ninguna prisa porque vuestras copas os lo agradecerán.

La bodega que os propongo (O Rei de Campoverde) se ubica en Quintela-Creciente (Pontevedra) aprovechando una antigua casa de labranza gallega que data de 1762. Allí, con la tecnología más actual, respetando la tradicional forma de trabajar en la zona, elaboran 20.000 botellas de este blanco lo que actualmente y por su dimensionamiento se puede considerar un “juguete” de bodega.

El resultado es un blanco de capa media, con reflejos verdosos y muy brillantes. En nariz se muestra muy afrutado dejando entrever primero aromas cítricos y frescos con algún toque mineral. Sin embargo es en boca donde este vino demuestra por qué es elegido para esta sección, ya que tras un ataque muy intenso, fluye por la boca con buena acidez y una sensación rasa muy agradable. Se muestra con cuerpo y con un final muy largo.

Estoy convencido que os hará una excelente compañía en vuestras noches calurosas de verano.
Mi puntuación: 84 puntos.

OPINIÓN Y CATA DE: Carlos E. López, Catador y Socio Fundador de la Asociación Grupo de Cata BACO VIVE.

Cuando en España queremos referirnos a vinos blancos de calidad, es casi instintivo pensar en Galicia; allí en la Denominación de Origen de Rías Baixas se elaboran uno de los vinos blancos más afamados de nuestro país, los Albariños. Y es que esta variedad de uva es capaz de producir vinos con una personalidad marcada y diferenciada: vinos que destacan por su potencia y frescura, su viveza y suavidad, su elegancia y equilibrio. La Albariño es una variedad vigorosa, resistente a la climatología y, sin lugar a dudas, una de las reinas de nuestras variedades blancas que ha encontrado en Galicia su ubicación idónea.

El vino que se ha seleccionado para este mes, O Rei de Campoverde, es un buen Albariño; en él se aprecian las cualidades antes citadas y es de los que merece la pena disfrutar.

Nota de Cata:
A la vista: amarillo dorado pálido con irisaciones verdes limón, limpio y brillante con buena lágrima.
En nariz: Tiene una intensidad media, es franco y muy varietal. Los aromas frutales nos evocan recuerdos de fruta verde y fresca, acompañados de toques florales (acacia) y notas vegetales. Evoluciona en copa apareciendo aromas más golosos y que traen a nuestra mente frutas de origen tropical, cálidos y con unos agradables toques de hinojo y hierbabuena.
En boca es equilibrado, de cierta untuosidad, con buena amplitud de sabor, fresco, de fácil recorrido, bastante seco, tiene una acidez importante que constituye el nervio y armazón del vino y que contribuye a darle frescura y prolongar en el paladar la persistencia de su recuerdo.
En resumen, se trata de un Albariño de la cosecha 2007 que ha sabido mantener bien sus cualidades. El tiempo ha matizado su características aromáticas, pero su boca sigue siendo muy fácil de beber y agradable.
Nuestra valoración: 8,1

OPINIÓN Y CATA DE: Roberto Jiménez, sumiller del Restaurante -Vinoteca Las Nieves, situado en Alcorcón (Madrid).

Mes de agosto; como se agradece un vino fresquito, para combatir el pestazo de calor que está haciendo. Y qué mejor que un albariño ligerito para acompañar las horas previas al almuerzo, mientras comparto esos momentos con mis amigos y un platito de gambitas frescas, recién cocidas.

Para esos momentos este vino es ideal; O Rei de Campoverde me resulta un vino sin complicaciones, fresco y con punto de acidez presente. De color amarillo pajizo, bastante pálido para ser del 2007, en nariz nos encontramos un vino sugerente, quizá no demasiado intenso, pero con algunas notas atractivas. La primera impresión nos muestra aromas cítricos no exentos de sutiles notas golosas, que recuerdan a la crema de limón. Algunas notas frutales, manzana verde, y alguna suave y ligera presencia de notas herbáceas, hierba recién cortada, nos muestran la imagen olfativa de un vino que tal y como se va acomodando en la copa, llega a mostrar suavísimas notas de bollería reciente, panadería con poco horno. Un vino que muestra cierta complejidad, en notas muy tenues, pero que luego no son acompañadas en boca. O Rei de Campoverde tiene una entrada ligera, bastante simple, fresca pero algo exenta de emoción.

Un paso liviano, donde la marcada y refrescante acidez y ciertos apuntes frutales son lo más sobresaliente de este vino criado a las orillas del Miño.

A mi opinar, casi un año de botella le ha hecho ganar complejidad en aromas, pulir matices y presentar nota atractivas, pero el precio del tiempo quizá lo haya pagado en la boca, donde muestra relevante simplicidad; un trago que me alimenta cierta desilusión porque la nariz que mostraba tendría que venir acompañada de algunas notas más untuosas, y sin embargo sólo podemos distinguir frescor y atractiva acidez.

Mi recomendación es acompañar este albariño de platos como esas gambitas cocidas, a pie de puerto, alrededor del mediodía, o un buen plato de percebes, o de mejillones, sólo cocidos, cuando el sol se despide por el horizonte marino.
Mi valoración: 7,5 puntos