13 Cántaros Nicolás

Uva: 100 % Tempranillo
Bodega: Bodegas Cesar Príncipe.
DO Cigales
Crianza: 8 meses en barricas de roble francés y americano.
Precio: 5,60 €

ELECCIÓN DE: Antonio Rubio, enólogo.

En Cigales, el personal debería de ponerse de pie, cada vez que nombramos César Príncipe, ya que posiblemente es uno de los nombres de referencia de la Denominación de Origen en la elaboración de tintos de calidad. El vino homónimo ya es una garantía de éxito cada vez que se abre, pero para esta sección quería proponeros el nuevo vino que ha presentado, más económico y sencillo.

La bodega actual de la familia Príncipe data de mediados de los años 90, cuando dan el paso de transformar la bodega tradicional de elaboración de rosados para su venta a granel y el negocio familiar de hostelería, en una bodega centrada en los vinos embotellados. Coincide todo ello con la ampliación de los viñedos –de los que se plantan hasta 23 Ha. entre 1991 y 1992— y con la voluntad de dar un salto cualitativo importante, aunque manteniendo unos volúmenes de producción ajustados. En 2000, con la elaboración del primer tinto César Príncipe, culminaba el ciclo evolutivo comandado desde 1982 por Ignacio Príncipe, único de los varios hijos de César involucrado en la bodega. Con esa decisión, esta pequeña bodega de Fuensaldaña tiraba del carro en el que viajaban aquellos productores de Cigales (muy pocos por entonces) que apostaban por competir sin complejos en terreno de los grandes vinos tintos.
Además el vino que nos ocupa tiene un nombre muy peculiar, ya que 13 cántaros Nicolás, hace referencia a un cartel que se encontró en bodega y que hacía referencia a una deuda de 13 cántaras de vino que se le debía a un tal Nicolás, por parte del fundador de la bodega familiar, Eutiquio. Una etiqueta divertida que nos abre la historia existente detrás del vino.

Si lo probamos, se trata de un vino con muy buena capa de color, bien cubierto y de bonito tono cereza oscuro. En nariz aparecen notas de mermelada roja muy madura sobre notas dulces tostadas. En boca tiene un ataque agradable, de buena acidez y estructura, pleno y de longitud media. El alcohol se muestra cálido pero agradable aunque quizás se queda un poco verde y algo falto de madurez. Un buen vino para acompañar platos de cuchara en pleno y frío invierno. 79 puntos.

Espero con esta elección haber mostrado que Cigales es mucho más que rosados y claretes y demostrar que existen bodegas inquietas intentando abrir nuevas vías de elaboración.

OPINIÓN Y CATA DE: Carlos E. López, Catador y Socio Fundador de la Asociación Grupo de Cata BACO VIVE.

Bodegas César Príncipe está ubicada en Fuensaldaña, un pueblo vallisoletano situado a tan sólo 6 kilómetros de la capital.
Pertenece a la Denominación de Origen Cigales y es una de esas bodegas que han tenido el enorme mérito de ser las impulsoras del gran cambio que se ha producido desde hace unos años en la zona, en donde antaño dominaban los vinos “claretes” y donde ahora se elaboran tintos de gran calidad y personalidad. De hecho, esta bodega tiene uno, de nombre “César Príncipe” que desde que lo caté por primera vez se ha convertido en uno de los vinos de referencia en mi bodega, por su calidad, por su raza y por ser, en mi humilde opinión, uno de los grandes Tempranillos de la zona del Duero.
El artífice de este cambio tiene un nombre, Ignacio Príncipe, persona con las ideas muy claras en esto del mundo del vino y que con la estimable colaboración del enólogo César Muñoz, ha cuidado hasta el extremo los vinos que han salido de su bodega.

Ahora, recientemente, han lanzado al mercado este “13 Cántaros Nicolás” hermano menor del César Príncipe que antes os he comentado y que, como aquel, también está elaborado con Tempranillo, al que se ha sometido a una media crianza de ocho meses en roble.
Me ha llamado la atención la etiqueta de este vino que me trae a la memoria las marcas de tiza con que en Andalucía se identificaban las barricas de ciertos vinos generosos. Y su nombre, que al parecer  recuerda una antigua inscripción grabada en el interior de la bodega, puesta allí para no olvidar una deuda a un tal “Nicolás”.
El vino tiene la clase y las virtudes de la bodega y, además, un precio muy razonable que ronda los 5 euros; otro motivo más para tenerlo muy en cuenta.

De su cata, realizada a 15º, destacamos:
Vista: De color rojo cereza oscuro, con ribete frambuesa y granate, de capa media-alta y una densa lágrima que apenas arrastra color.
Nariz: Es de media intensidad, franco, afrutado y goloso. Predominan los aromas de una fruta roja muy madura, aderezada con toques especiados y ligeros apuntes balsámicos; con un respetuoso trato de la crianza que ha dejado prevalecer a la fruta.
Boca: De buena entrada, es un vino que enseguida se manifiesta vivo y fresco merced a un tanino aún por redondear y a una estupenda acidez. Tiene buena amplitud, más bien seco, un paso de boca afrutado y fluido que cobra consistencia por su tanicidad, toque amargoso y calidez. El final de boca es de moderada persistencia y grato recuerdo.

En resumen,  es un vino con una nariz más sutil que potente, pero agradable y golosa;  con una boca que se soporta en un buen armazón (tanino-alcohol-acidez), bien equipado para mejorar en botella. En definitiva, un vino interesante, felicito al compañero que ha sabido elegirlo; un vino  que por cualidades, precio y presencia se constituye en una estupenda opción para cubrir el espacio de los buenos vinos cotidianos.

Nuestra puntuación: 8,3

OPINIÓN Y CATA DE: Ángel Layos, sumiller del Restaurante La Factoría, situado en Majadahonda (Madrid).

13 son los cántaros que debía el abuelo Eutiquio a Nicolás cuando trasegó un vino, y así se plasmo en la bodega. Debo 13 cántaros a Nicolás; esta es la inscripción que ha recuperado Ignacio Príncipe de su bodega para inspirarse en este vino joven de la D.O. Cigales. Como ya sabéis esta es la famosa región de los claretes y rosados pero por supuesto también elaboran tintos; pero al igual que en Ribera del Duero no se pueden elaborar vinos blancos, aunque en ambas denominaciones de origen se permita el cultivo de variedades tales como Albillo y Verdejo.

El vino viste muy sobrio y elegante, con las 13 rayas en la etiqueta y la inscripción 13 cántaros Nicolás en una etiqueta negra; a su espalda el famoso texto de la deuda y la etiqueta del consejo regulador. Tenemos 0 información de lo que contiene la botella;  puestos a averiguar, la D.O. Cigales no nos lo pone muy difícil,  ya que tiene 3 variedades tintas permitidas, Tempranillo, Garnacha, y Garnacha Gris. Así a la vista vemos que tiene un color  rojo rubí muy cubierto y echamos de menos el toque cristalino que tendría que tener un vino de Garnacha, así que tenemos un vino 100% tempranillo.
La nariz es de tipo medio, no es especialmente expresiva. Moras rojas y algunas notas de fruta negra madura, sutiles notas de clavo y más sutil aun el toque mentolado; indagando en internet he visto que tiene 8 meses de roble no especificando de donde procede; si reposamos un rato el vino, apreciaremos los tostados propios del roble francés y un detallito “whisky lactónico” del americano, así que diría que un leve porcentaje lleva consigo.
En lo que a la boca respecta, fruta roja madura y un punto muy agradable de frescor  que nos invita a seguir bebiendo, taninos muy limados, mucho equilibrio, un vino redondo con un final que agradará tanto a los entendidos como a los que no lo son, y sobre todo agradará a los bolsillos de muchos porque hablamos de un vino del que puede chocar mucho su precio final, ideal para los amantes de tener una caja en casa y la copa de rigor acompañando su comida de diario.

Mi puntuación 8.0.
A maridar con un Risotto de Níscalos.